Recordando los tiempos analógicos
En estos tiempos vertiginosos de ipods, descargas masivas de discografías e imperio del MP3, verdadero dios de nuestra era, no está de más echar la vista atrás y recordar a unas viejas y olvidadas protagonistas de épocas no muy lejanas (20 años ya!!!) pero lo suficiente para haber quedado arrinconadas en armarios y cajones.
Me estoy refiriendo a las cassettes, aquellas cintas que en su día tratábamos como tesoros.
Testigos (no mudas) y protagonistas de los últimos 20 años del siglo XX, me observan desde el fondo de la estantería, mientras, protegidas tras viejos libros, se cagan en los MP3 tanto como Ramoncín y sus sicarios.
Ibas a la tienda y te parecía una fortuna lo que soltabas a cambio de una cinta vírgen de 90 o de 60 minutos. Las había de 45 e incluso de 120, pero desconfiábamos de éstas pues corría el rumor de que el "loro" no podía con ellas y acabarían enganchándose.
Eran tiempos analógicos. Vistos desde hoy nos provocan una mezcla de ternura, nostalgia y alegría de que pasaran a mejor vida.
Hoy todos tenemos acceso a todo y el soporte para la música poco importa: en un DVD, por 60 céntimos (100 pelas) metes varias discografías y te quedas tan anch@. Luego lo metes en el reproductor y hala... a volverte loc@ decidiendo qué album quieres oir.
